Alimentando al deambulador vegetariano

Si aún así decidiste una dieta vegetariana para tu bebé, en cualquiera de sus modalidades, es necesario que la dieta de tu bebé sea supervisada por un profesional, y que se controle periódicamente su salud.

En esta etapa suele producirse el destete. Ten en cuenta que es un momento de gran vulnerabilidad y las prácticas alimenticias muy restrictivas producen deficiencias importantes. Es importante destacar que la dieta vegetariana está desaconsejada por la mayoría de los especialistas hasta por lo menos los 2 años de vida, y en su modalidad vegana, hasta que finalice su edad de crecimiento. El proceso de desarrollo acelerado de un niño –cuando demanda mayor cantidad de calorías- finaliza al año de edad.

Recuerda que los niños veganos necesitan buenas fuentes de calcio (lentejas, almendras), vitamina B12 (leche de soya, extractos de levadura), vitamina D (lácteos, alimentos ricos en margarinas) y proteínas (semillas, frutos secos).

Al año ya puedes añadir a la dieta legumbres (guisantes y alubias) asegurándote que estén bien cocidas, blandas y sin pieles (especialmente los granos de soya). Las legumbres aportan energía y proteínas. Productos derivados de la soya (como la leche de soya y el tofu) y los cereales responderán del mismo modo a las necesidades nutricionales de tu bebé. Una opción sabrosa y cargada de proteínas y calcio es el humus que se hace con garbanzos y tahín (mantequilla de semillas de sésamo).

No te olvides de las verduras crudas como zanahorias y pepinos: ralladas y mezcladas con mantequilla de cacahuete o sésamo resultan otra buena opción alimenticia.

A partir de los 14 meses aproximadamente, tu bebé debería comer lo mismo que tú, en papillas o rallado según el alimento, pero ya estaría en condiciones de alimentarse con la dieta completa.

Cabe mencionar, que si eliges comida comprada, siempre comprueba la etiqueta de ingredientes y busca el "símbolo V" (The Vegetarian Society) para asegurarte de que es vegetariano.

Consejos: los cereales deben estar reforzados con hierro y vitaminas. Utiliza aceite de soya o canola (colza) en vez de girasol o maíz ya que posibilitan la creación de ácidos grasos fundamentales para el desarrollo del cerebro y la vista. El tofu preparado con sulfato cálcico aporta más calcio que la leche de vaca y, además, es rico en proteínas.

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