Semana 19: asoman los dientitos

Llegada esta etapa notarás que algunos dientitos ya estás asomándose, que tu hijito duerme cada vez más ordenadamente y que su alimentación se sigue ampliando…

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Algunos días en esta etapa no lo vas a poder creer: duerme cada vez más ordenado y durante más horas. Es un buen momento entonces para no malcriarlo: en general emiten sonidos cuando duermen o se despiertan por un ratito, pero enseguida se duermen, no salgas corriendo de la cama a ver qué le pasa y mientras menos lo acompañes o ayudes a dormir, mejor. Si se despierta y llora, fíjate que necesita, pero no te quedes jugando o hablando ni prendas la luz para no despertarlo más.

Por el contrario, es normal que las siestas sean más cortas y que tu bebé esté despierto (y sobre todo activo) durante más horas durante el día. Depende de cada bebé, lo importante es que duerma en promedio 14 horas por día.

Esta semana puede alcanzar un logro destacable: beber de una taza. Tomar pequeños sorbos de su propio vaso es un signo de gran independencia para tu bebé. No se recomienda que le des leche así; aprovecha la oportunidad para que aprenda a tomar agua o pruebe jugos naturales.

Cuando comienzan a salirle los dientes tu bebé va a estar inquieto: se refriegan la cara, lloran y se babean. Muchas veces se ponen mal por semanas, antes de que puedas ver salir el diente, aunque tal vez notes que las encías están inflamadas y más sensibles. Los dientes de leche salen entre el sexto y el décimo mes, empezando por los del frente abajo y luego los dos de arriba hasta completar los 20. En general, este proceso es muy incómodo pero es parte del proceso de desarrollo en la vida. Puedes hacer algunas cosas para ayudarlo a transitar con mejoría el camino a la dentición como por ejemplo: pasarle por las encías una toalla húmeda con agua o frotárselas despacito con un dedo, o quizás, brindarle un mordillo frío para que alivie el dolor.

Comiendo poquito a poco

Algunos bebés pasan por una etapa de rechazo a comer, sobre todo si todavía estas amamantándolo. Su alimentación es muy importante y hay que tratar de identificar las causas. A veces se trata de algo que tú comiste y que pasó a tu leche materna. Entonces hay que revisar la dieta hasta encontrar cuál es el alimento que está afectándola. Se recomienda evitar las comidas picantes o muy condimentadas, el chocolate, las frutas secas, entre otros.

Por otro lado, tu cuerpo puede estar experimentando cambios hormonales que cambian el sabor de tu leche, especialmente si volvió tu período porque estas amamantando menos a tu bebé (en los casos en que se combina lactancia y leche maternizada). En cualquier caso, hay que descartar con el médico que tu bebé no tenga algún problema por el que no come, por ejemplo, una infección en su boca.

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