Semana 20: estimulando sus habilidades

La estimulación de sus habilidades físicas y psíquicas es vital en los bebés ya que el cerebro crece muy rápido, especialmente en los primeros tres años de vida. Ocúpate de esto, pero no descuides tu salud: no te sobre-exijas físicamente.

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Cuidado con tu espalda

Es importante entonces que pases muchas horas del día con él, hablándole, cantándole y haciéndole mimos, además de ofrecerle una buena alimentación.

Ya tomamos precauciones para evitar que se haga daño en su entorno directo. En relación a sus propios muebles, es decir, la silla y el corralito, también conviene tomar medidas. Los corralitos son francamente muy cómodos para ti: tu bebé está en un lugar seguro y a tu vista y tú puedes hacer todas las cosas pendientes. Sólo tienes que chequear que esté en buenas condiciones para que no se caiga.
Sin embargo, no se recomienda que los bebés pasen mucho tiempo en el corralito; es mejor si pueden desplazarse por superficies planas, en el piso sobre una frazada o la alfombra. La estimulación del mundo exterior se reduce si está “tras las rejas” y el desarrollo de los músculos de sus brazos, piernas y cuello está más limitado. Igual no te preocupes de más, él te va a avisar cuando esté aburrido de estar encerrado.
Por otro lado, tal vez en esta semana comiences a darle a tu bebé alimentos sólidos. Si estás pensando en una silla alta para comer, deberías tener en cuenta que para usarla es necesario que tu bebé pueda sentarse solito. Si es así, observa algunas precauciones. La silla tiene que tener un cinturón para evitar que se caiga, si pasa por la cintura y entre las piernas mejor. Además, las patas deben ser sólidas para que no se abran y la bandeja debe poder trabarse para que no haya riesgo de caída o movimientos bruscos.

Tu bebé depende de ti

Hay que recordar que la buena salud de tu bebé depende de la tuya. Desde hace cinco meses venís cargando a tu bebé de acá para allá y tu espalda seguramente está sintiendo el impacto. Ahora que creció y da vueltas por toda la casa, te la pasas juntando cosas del piso.

Estas nuevas exigencias a tu cuerpo pueden sumar mucho cansancio. Para evitar hacer todo el esfuerzo con la espalda se recomienda, por ejemplo, agacharse doblando las rodillas y no inclinándose, levantar al bebé lentamente para mitigar el esfuerzo –sobre todo a medida que gana peso- y no cargar objetos por encima de los hombros. También es aconsejable que le preguntes a tu médico algunos ejercicios simples de relajación muscular.

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